Desde hace varios años trabajo en casa, cuidando a mi padre enfermo de alzheimer y a mi hija pequeña, llevo 3 años esperando la ley de dependencia y ahora que me quedaban pocas semanas para cobrarla, los recortes de zapatero me impedirán cobrar el dinero que me correspondía con retroactividad. No estoy dispuesta a que me quiten derechos sociales adquiridos porque el gobierno cree nuevos recortes económicos, déjense de quitarle a los que lo necesitan y recorten a los que les sobra… nosotras no vamos a pagar sus crisis.
El 29 no puedo faltar a mi trabajo, las personas a las que cuido me necesitan veinte cuatro horas, pero esta vez, voy hacer una excepción, no me quedare de brazos cruzados, iré a las manifestaciones y desde luego no iré al médico, ni cogeré el transporte público, no llevare a mi hija al colegio y no haré la compra. El 29 ha llegado la hora de hacernos escuchar.